Académica estudia niveles de victimización por delitos en Chile

Dic
20
2017
La socióloga experta en seguridad ciudadana de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile, Lucía Dammert se encuentra trabajando en una investigación DICYT denominada "Determinantes del temor a ser víctima de un delito en Chile ", la cual intenta identificar las vinculaciones entre la realidad chilena en cuanto los delitos y la victimización que tienen alta presencia de sensación de inseguridad en el país, especialmente en la Región Metropolitana.
Referente a las políticas públicas entorno a los delitos en el territorio, esta es una investigación que entrega un enfoque novedoso y una perspectiva ciudadana sobre la materia, permitiendo instalar nuevas terminologías que reflejan una huella de esta problemática en las personas, entregando un diagnóstico que engloba el cómo se aborda la materia en los medios tradicionales y redes sociales, entre otras variables, que pueden tener un  impacto en su cotidianidad. 
 
Este proyecto que fue otorgado a principios del 2017 y tiene como fecha de término finales del 2018, se ubica en la fase de análisis de entrevistas, que se realizaron previo a las elecciones presidenciales, con el objetivo de obtener una mirada más profunda sobre la percepción de las personas en cuanto a la violencia.
 
Durante una primera fase del año, se evocaron en la revisión bibliográfica, enfocándose en investigaciones realizadas en Estados Unidos y Europa, ya que cuentan con grandes avances en la materia, lo que les ha permitido, hoy en día, dar un vuelco a la investigación a cosas más específicas, tales como los niveles de temor en ciertos grupos sociales, más que una cosa general.
 
Si bien el problema de seguridad es un conflicto que ha emergido en los últimos años, Lucía menciona que “claramente lo que ha estado pasando en los últimos cinco o seis años es que, en los niveles de victimización, se han mantenido o incluso han bajado en las grandes encuestas. Sin embargo, las personas dicen, en las mismas encuestas, tener altos niveles de inseguridad o miedo a caminar en las calles”.
 
Este fenómeno, es precisamente lo que la investigadora intenta descifrar, pues “existe una brecha cada vez más amplia que debería tratar de ser explicada. Por lo que el objetivo de la investigación es avanzar en esa línea explicativa”.
 
En cuanto al concepto de temor, ella lo define como “la percepción de las personas al sentir que pueden llegar a ser víctimas de un delito en los próximos 12 meses”, sin embargo, menciona que existe un temor emotivo, el cual se encuentra intentando definir, pues se refiere más bien a “la sensación de inseguridad. Es esto de que no puedo salir en la noche a al paradero de la micro porque es peligroso, o porque los niños no salen de la casa porque el espacio público está lleno de droga y cosas malas. Esta sensación de inseguridad es mucho más amplia que solo el delito”.
 
En cuanto a una segunda fase, el trabajo fue realizado mediante entrevistas, estas presentan variadas diferencias que se pueden evidenciar como pequeños hallazgos previos a los resultados finales del proyecto, aunque “en todos esos casos, lo que nosotros intentamos identificar es cuáles son las narrativas del discurso electoral presidencial y cómo la ciudadanía los percibe como  algo de importancia, exigiendo rigurosidad y calidad , además de qué tan importante son los temas de seguridad para determinar o definir su voto”, señala.
 
Dentro de las variantes identificadas, Dammert destaca que “Lo interesante en Santiago es que, siendo una ciudad tan segregada, no necesariamente por el hecho de que vivas en un lugar súper peligroso tienes mayor nivel de percepción del temor, porque aquellos que viven más encerrados, tienen la sensación de que todos le quieren hacer daño. Uno tendería a pensar que la gente que vive en lugares donde hay más violencia o donde hay más balacera vive esto, pero en realidad esta segregación en la ciudad provoca esta ansiedad respecto a un otro, que se va demostrando en las entrevistas y las encuestas ya realizadas”. 
 
En cuanto a los medios de comunicaciones y redes sociales como espacios para abordar estos temas, la académica plantea que de muchos de los entrevistados se refieren a Facebook como un recurso comunicacional más cercano y representativo de la realidad que los medios tradicionales de comunicación, ya que “cuando una persona dice que ha sido víctima de un delito, le creen. Todos los detalles que una persona pone en Facebook, pasa a ser un hecho incontrarrestable, en cambio, lo que sale en la tele te genera alguna duda por el sensacionalismo, mientras que la gente de 35 para abajo, tiene una mayor identificación con Facebook como una fuente de generación de información”.
 
Por otra parte, agrega que las mujeres tienen doble susceptibilidad o temor a un delito, pues “cuando hablas del acoso y sales únicamente del tema de robos, empiezas a darte cuenta de lo que es la vida en la ciudad, te das cuenta que las mujeres enfrentan unas condiciones de violencia permanentes desde el acoso callejero”, añadiendo que “lo que más miedo les genera es el ataque al cuerpo, porque además, es muy distinto ser víctima de un lanzazo y ser hombre, a sufrir un lanzazo y ser mujer, que muchas veces conlleva otro tipo de agresiones”.
 
Según Lucía, esta es una temática relevante en términos de política pública y en términos académicos, ya que trata de instalar ciertos conceptos y formas de mirar la problemática, siendo acompañado por el impacto que tienen las redes sociales en la conformación de la mirada respecto a la seguridad, que no necesariamente se refleja en los discursos electorales de las presidenciales. 
 
Por Alexia Bórquez.