Cedenna y Ciheap ganan proyectos REDES de Conicyt

Nov
29
2017
El Centro Internacional de Investigación de Historia Económica, Empresarial y de la Administración Pública (CIHEAP) y Centro para el Desarrollo de Nanociencia y Nanotecnología (CEDENNA) de nuestra Casa de Estudios adjudicaron fondos del Programa de Cooperación Internacional (PCI) de Apoyo a la Formación de Redes Internacionales entre Centros de Investigación, Concurso 2017.

Según los objetivos de este programa estipulados en la página de Conicyt, este instrumento permite la formación de redes internacionales de investigación en ciencia y tecnología, permitiendo  “potenciar, enriquecer y fortalecer los sistemas nacionales de CTI y, contribuir, tanto a la solución de problemas comunes como a la formación del capital humano necesario para la creación de conocimiento que impacte en el desarrollo económico y social de los países”.

La principal meta de este instrumento es el fortalecimiento de redes internacionales, que vinculen a la comunidad científica nacional con sus contrapartes en el extranjero. Los proyectos ganadores de la Universidad de Santiago de Chile corresponden a: Rethinking the Agrarian History of Latin America, del Centro Internacional de Investigación de Historia Económica, Empresarial y de la Administración Pública (CIHEAP), liderado por el Dr. Claudio Robles Ortiz de la Factultad de Administración y Economía (FAE), y el proyecto titulado International network for the synthesis and characterization of new materials based on imogolite and imogolite-like of high technological potential in the areas of medicine, physics and environment liderado por el profesor Mauricio Escudey del Departamento de Química de los Materiales de la Facultad de Química y Biología del Centro para el Desarrollo de Nanociencia y Nanotecnología (CEDENNA).

Claudio Robles, académico de la Facultad de Administración y Economía explica que el proyecto que lidera es un proyecto de cooperación con la Universidad de Zaragoza, específicamente con el Departamento de Economía Aplicada e Historia Económica, uno de los más importantes del mundo en historia económica de la agricultura en España y América Latina. La contraparte es el historiador económico Vicente Pinilla que tiene una destacada trayectoria y ha sido presidente de la Sociedad Española de Historia Agraria y es director de la revista Historia Agraria.

“La orientación del proyecto responde al interés nuestro en el centro de historia económica de la FAE para fortalecer el nuevo programa de maestría en historia económica que acaba de apoyar nuestra Casa de Estudios y que comenzará a funcionar en abril del próximo año. Con este proyecto queremos tener la cooperación de Zaragoza para producir programas de maestría que sean completamente actualizados, en términos de bibliografía, de contenidos, de debate, pero también del punto de vista metodológico, de manera que esta área del programa que es historia agraria e historia económica de la agricultura empiece siendo impartida con los más altos estándares en términos de investigación”, detalla el Dr. Robles.

También participan en el proyecto Manuel Llorca, académico de la FAE, Emilio Ravignani, profesor de la Universidad de Buenos Aires que es investigador en el Instituto de Investigación histórica que es doctor, Antonio Escobar que es investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social CIESAS, en México, y Anna Chant que es doctora en historia por la Universidad Heimlich.

Para Robles, este fondo contribuye a la internacionalización académica y a la creación de una red que puede perdurar en el tiempo. “También puede ayudar a que los estudiantes puedan proseguir estudios de doctorados en algunas de estas universidades, o que profesores de estas puedan ser en el futuro profesores visitantes del Programa de Historia Económica”, agrega.

Mauricio Escudey del Departamento de Química de los Materiales de la Facultad de Química y Biología cuenta que el proyecto que dirige está centrado en un producto con el cual ha trabajado desde hace muchos años, partir de la tesis de doctorado del Dr. Nicolás Arancibia que es parte del equipo. “Básicamente, es el desarrollo de unos nanotubos. Lo que nosotros hacemos es sintetizar el nanotubo que en el principio se encuentran de forma natural en el suelo volcánico, pero que se encuentran en una concentración nada de útil, entonces hay que proceder con la síntesis si uno quiere tener esto en un formato que pueda ser de utilidad.

“El hecho de ganar este proyecto es, nos permite poder vincular a distintos grupos en el mundo,  básicamente en Europa y Canadá. Al armar esta red vamos a poder avanzar con mayor rapidez en las aplicaciones que tenemos proyectadas, porque vamos a poder contar con equipamiento que no está disponible aquí en Chile. Vamos a poder tener un entorno de discusión mucho más significativo, porque hay que pensar que acá prácticamente somos nosotros los que trabajamos experimentalmente en este nanotubo, entonces no tenemos con quien conversar”, explica el Dr.Escudey.

Para el académico haber ganado este fondo les permitirá hacer la compra de equipos básicamente para el movimiento de personas, lo que a su vez permitirá transportar muestras, una consiguiente discusión de resultados, proyecciones y avances. Además, agrega que los beneficios también llegarán a los estudiantes. “Siempre lo que uno aprende, lo que uno desarrolla termina siendo de utilidad para algún estudiante porque es base para algunas tesis de pre y postgrado”, puntualiza.

Para el Dr. Escudey en la actualidad, es casi imposible pensar en la solución de un problema desde la visión monodimensional, de una sola disciplina. “Los problemas son todos muy complejos, por lo tanto, requieren de aproximaciones con condiciones diferentes y este instrumento genera aquello”.