Centro de la Universidad desarrolla tecnologías para la inclusión de la discapacidad

Ago
7
2014
Una de las principales particularidades de este trabajo es que se realiza en conjunto con la comunidad.

Alrededor del 15% de la población mundial presenta algún tipo de discapacidad física, psíquica, sensorial u orgánica, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Chile, más de dos millones de personas viven en esa situación, en mayor o menor grado, y deben esforzarse cada día para tener una mejor calidad de vida.

Testigos de esa realidad, en el Centro de Trastornos del Movimiento (Cetram) de la Universidad de Santiago de Chile están implementando una serie de proyectos de desarrollo e innovación para la inclusión de la discapacidad. El sello principal de este trabajo es que se realiza con la participación de la comunidad.

El neurólogo Pedro Chaná, director del centro, explica que el concepto que están utilizando se conoce como diseño abierto, y opera poniendo al servicio de una necesidad un grupo de profesionales de distintas disciplinas para entregar una solución, a través de la generación de ayudas técnicas y tecnológicas. “De esta manera, se colabora con la rehabilitación de un paciente o se ayuda a hacer su vida más simple tomando en cuenta sus posibilidades y dificultades”, señala.

Partieron con soluciones muy simples y con el paso del tiempo han avanzado hacia propuestas más elaboradas.

En esta materia, el doctor Chaná trabaja mano a mano con el diseñador industrial de la U. de Santiago, Fabián Jeno, quien es el coordinador de Ayudas Técnicas y Tecnológicas de Cetram. El especialista comenta que las primeras experiencias contemplaban fabricar ayudas técnicas y vieron el beneficio de que fueran los mismos usuarios quienes participaran en su diseño y elaboración. “De ahí surgió la idea de la capacitación. Nos interesaba masificar el concepto de ayudas técnicas abaratando sus costos, por lo que pensamos que si capacitábamos a los equipos de rehabilitación de todas las regiones los resultados podían ser más rápidos y concretos”, manifiesta.

Con fondos del actual Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis) financiaron este proyecto con el que ya han capacitado a casi todas las regiones del país. Además, elaboraron un manual de ayuda para desarrollar soluciones técnicas con materiales de fácil acceso. Así, las personas con alguna discapacidad pueden acceder a un mecanismo, que, por ejemplo, los ayude a abrocharse los cordones o a afeitarse.

A partir de esta experiencia de capacitación, el doctor Chaná cuenta que están preparando una versión 2.0 para acercar más tecnologías a sus usuarios. “Una de estas líneas de acción es más embrionaria y contempla la impresión 3D, y otra involucra un mayor desarrollo tecnológico, en la que ya hemos dado los primeros pasos”, destaca.

En la primera, a través de la vinculación con la Escuela de Diseño de la Universidad de Santiago, se espera armar un laboratorio en el que se pueda crear un repositorio con distintas soluciones que atiendan a las problemáticas que le entregue Cetram para que se puedan descargar e imprimir en 3D. Y en la segunda, está el proyecto desarrollado con Metro de Santiago en donde se elaboró una aplicación Android de bajo costo que permite que las personas con discapacidad visual puedan saber dónde están ubicados en la estación del tren subterráneo.

Además, el neurólogo cuenta que están trabajando en la creación de un asistente virtual para apoyar la rehabilitación de los pacientes cuando están en sus casas. En este proyecto cuentan con la colaboración de especialistas del Centro de Innovación en Tecnologías de la Información para Aplicaciones Sociales (Citiaps) de la U. de Santiago y también participarán rehabilitadores y usuarios.

Experiencias fuera del país

El Dr. Mauricio Lizama, coordinador de Diseño y Desarrollo de Tecnología del Programa de Asistencia Tecnológica de Puerto Rico, es uno de los pioneros en tecnologías para la inclusión en América Latina. Su trabajo ha inspirado las investigaciones de Fabián Jeno.

A juicio del Dr. Lizama, una opción de gran beneficio para el avance de las tecnologías para la inclusión es el aprovechar los talentos locales.

“En este aspecto la meta es trabajar con universidades integrando áreas de tecnología, ingeniería mecánica, ingeniería eléctrica, profesiones relacionadas a la salud y otras áreas de pertinencia para diseñar y desarrollar localmente tecnologías de alta prioridad”, afirma.

Durante los últimos 19 años—explica— el Programa de Asistencia Tecnológica y el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Puerto Rico, que él coordina, han unido esfuerzos para el diseño y desarrollo de proyectos de Ingeniería en Rehabilitación.

 El éxito de este trabajo colaborativo —destaca— está plasmado en cientos de equipos que han sido diseñados y entregados a personas con discapacidad y en seis patentes.

“Este tipo de proyecto podría replicarse en cualquier país para así cumplir una meta simple: utilizar talento local y recursos locales para abordar problemas apremiantes de la población con discapacidad”, destaca.

 Pensando en el trabajo que se está realizando en Chile, el doctor Pedro Chaná considera que para que los proyectos sigan siendo exitosos tienen que mantener el diseño abierto y trabajar hasta que las soluciones se conviertan en un hábito.

Según su experiencia en Cetram, una tecnología sólo se mantiene en el tiempo cuando se hace parte de la vida de las personas.

 

Alianza Estratégica con el diario El Mercurio, publicado el domingo 3 de agosto de 2014