Consejo de Innovación del Estado no ha socializado propuestas para Chile de 2030

Mayo
10
2017
“No sabemos cómo podemos colaborar con estas iniciativas, que fueron diseñadas sin una participación activa de las Universidades”. Esta es la acendrada crítica que formula el vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación de nuestra Universidad, Dr. Claudio Martínez, quien lamenta que los rectores desconozcan el detalle de las medidas del Consejo de Innovación, que serán entregadas a la Presidenta la próxima semana.

 

El Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo (CNID) entregará la próxima semana a la Presidenta Michelle Bachelet los detalles de una propuesta de cinco puntos que busca definir la ruta del país en materia de innovación de aquí a 2030.

 
El Vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Claudio Martínez Fernández, destaca el trabajo realizado por el organismo. No obstante, es crítico respecto a la participación que han tenido, a nivel institucional, las universidades en esta propuesta.
 
“La participación aquí ha sido escasa. Nosotros, como universidades, no hemos accedido al detalle de estas propuestas. Conocemos los grandes titulares, que hay cinco medidas, sus nombres y a qué apuntan, pero no el cómo se van a materializar”, sostiene.
 
A pesar de reconocer la participación, a nivel individual, de académicos universitarios en el consejo, explica que las casas de estudios superiores “no sabemos cómo podemos colaborar con estas iniciativas, que fueron construidas sin una participación activa de las instituciones como tales”.
 
“La propuesta va a ser presentada a la Presidenta de la República y aún los rectores no la conocen”, grafica la situación. “Nos gustaría estar más presentes y tener más espacio”, enfatiza.
 
Propuesta
 
Con todo, el vicerrector califica como positivas las iniciativas que se han conocido hasta el momento: un impuesto a las empresas destinado a innovación; seleccionar retos nacionales para el desarrollo; banda ancha desde Visviri a Cabo de Hornos; recursos obligatorios de los ministerios para investigación, desarrollo e innovación (I+D+i); y fomentar la innovación en las escuelas.
 
“Son bienvenidas y buenas, pero hay que resguardar que estas medidas u otras puedan realmente cumplir su objetivo, que es que los elementos contenidos en ciencia, tecnología e innovación impacten positivamente en el desarrollo del país y nos lleven hacia un desarrollo efectivo”, afirma.
 
El Consejo busca que las medidas planteadas hagan que la inversión en I+D pase del actual 0,38% del PIB a un 0,6%. Aunque el Dr. Martínez valora esta meta, señala que esta constituiría “solo un primer paso, pequeño” y subraya que “claramente, por ahí no va la solución”.
 
“Si hay que fijarse una meta, uno debiera pensar al menos en el promedio de los países de la OCDE, por tener una referencia. Estamos hablando del 2%, pero estamos lejos de eso”, lamenta. Además, afirma que “si uno supone que todo el problema es dinero, mientras más porcentaje del PIB pongamos en estas actividades sería mejor, pero yo creo que esa es una mirada acotada”.
 
Otros problemas
 
De acuerdo a la autoridad, las principales trabas que impiden un avance sustantivo en esta área son la falta de recurso humano dedicado a labores de investigación, y una insuficiente comprensión por parte de la ciudadanía respecto a lo que es y lo que implica la ciencia y tecnología. 
 
Respecto a lo primero, señala que “Chile tiene una enorme carencia de recurso humano en esta área y ninguna actividad o política que  no vaya a reforzar y aumentar esto va a tener impacto”.
 
“Chile ha avanzado bastante en esto”, parte reconociendo. “Los programas de becas tanto nacionales como internacionales han aportado a la formación de recurso humano de muy buen nivel y eso es una etapa”, indica.
 
No obstante, señala que “hay otra etapa que debe ir de la mano con esto, que es la captura de ese recurso humano por el país. Es decir, cómo esos profesionales formados en el ámbito internacional pueden volver a Chile o encontrar un futuro de trabajo adecuado acá, ya sea en las universidades, empresas o instituciones del Estado”.
 
“En esa etapa es la que el país hoy está sumamente carente”, critica.
 
Sobre la apropiación por parte de la sociedad de lo que implica la ciencia, tecnología e innovación, indica que se debe avanzar para que esto no sea comprendido solo “como algo curioso o interesante, sino como una herramienta para vivir mejor y ser más feliz”.
 
Impuesto a empresas
 
Una de las medidas más llamativas del CNID es el establecimiento de un impuesto a las empresas para generar un fondo cuyo destino sea la innovación.
 
Para el Dr. Martínez, “la idea parece interesante porque permitiría, por un lado, hacer más presente al ámbito privado en el financiamiento de la investigación y desarrollo, ya que es el sector de la sociedad que menos invierte en esto”.
 
Además, destaca que la iniciativa iría en línea con lo que sucede en otros países, como Australia, donde la industria del vino pagaría un impuesto para financiar un instituto que permite abordar variedad de temas de desarrollo para su sector, lo que ha permitido “que la industria del vino australiano sea una de las principales a nivel mundial”, destaca.
 
“En una perspectiva de largo plazo, yo no veo por qué el empresariado podría estar en contra. Es una oportunidad y yo esperaría que lo vieran así”, afirma.
 
Fuente: Cristóbal Miranda, Universidad de Santiago