Estudio ergonómico busca dar mayor independencia a los adultos mayores

Abr
11
2017
A través de un proyecto multidisciplinario, docente del Departamento de Tecnologías de Gestión de la Universidad de Santiago de Chile indaga en los espacios de la vida cotidiana y en cómo estos están diseñados en función de las características que pueden tener los adultos mayores. La iniciativa se enmarca en un proyecto de la arquitecta y ergonomista María José Araya León.
 
El envejecimiento poblacional es un fenómeno que aumenta con el pasar de los años y cuyo crecimiento no parece detenerse. Chile está viviendo este proceso de manera acelerada, convirtiéndose en uno de los países de Latinoamérica con la mayor cantidad de adultos mayores. 
 
Partiendo desde esa  afirmación es que se genera la necesidad de entender al adulto mayor en su entorno cotidiano físico. Este estudio propone explorar la relación entre el cambio postural del adulto mayor con los factores de riesgo y su camino a la dependencia. Esto, abarcando diferentes ámbitos del estudio del adulto mayor, incluyendo la ergonomía física, el medio habitable, el medio construido, y las actividades básicas de la vida diaria.
 
“Es diseño para todos, porque claramente hay muchos factores del entorno que influyen en el desempeño de las personas que quizás no tienen discapacidades, pero si limitaciones, ya sea de movimiento, de postura, de visión, de audición, etc.”, comenta la profesora.
 
Todo tipo de construcción como espacios, casas y medios de transporte,  así como también la manipulación de objetos de la vida cotidiana son observaciones cruciales para comprender la pérdida de la independencia del adulto mayor con  problemas posturales. “Esa es la esencia de esta propuesta, nosotros queremos observar y entender qué tanto afecta el entorno a ese trayecto a la dependencia, desde lo postural y desde lo biomecánico", afirma María José Araya.
 
Después de salir de la carrera de arquitectura, la ergonomía siempre ha sido el eje de investigación de la docente, y las interrogantes a las que intenta dar respuesta son siempre en torno al bienestar del ser humano en el medio construido.
 
“Esta motivación no es sólo mía, sino que nace de un grupo multidisciplinario de  investigadores,  y juntos armamos estos equipos con los que teníamos temas a fin. La motivación  nace de uno de los grupos que se formó en torno a los estudios del adulto mayor”, explica. 
 
La discusión con gente que ya estudiaba e investigaba sobre el tema dio paso a buscar diferentes fórmulas para poder hacer propuestas con respecto al ambiente, a los productos, adultos mayores y tecnología.
 
La investigación consistirá en trabajar con adultos mayores que estén sometidos al Examen Anual de Medicina Preventiva del Adulto Mayor (EMPAM), el cual mide diferentes características de independencia, tanto físicas como psicológicas en un determinado un centro de salud público dentro de la Región Metropolitana, específicamente en la comuna de Santiago. Dependiendo de eso, se analizará el historial de cinco años de pacientes que se hayan sometido a este examen  para poder evaluar ese proceso, todo  acompañado de una observación de campo directa con los adultos mayores.
 
Ante todo, las expectativas de la docente con respecto a la primera etapa es que sea una investigación fluida. Según la experta, hay que tener una logística y una coordinación muy bien desarrollada para poder llevar a cabo el estudio.
 
Un diseño universal para combatir la dependencia  
 
La inquietud de la investigadora recae principalmente en la concepción del diseño para todos, un diseño y una accesibilidad universal; no sólo para una persona con discapacidad, sino que también  pueda aplicarse a una madre con un coche y su bebé, y también para los adultos mayores.
 
La importancia de estudiar esta problemática reincide además en el hecho de que si la población mayor en Chile continúa aumentando de aquí a un par de años y, que si de ese porcentaje de adultos mayores una gran mayoría resulta ser dependiente, claramente se ve afectado todo  el sistema. Según María José Araya, la idea es colaborar para que los adultos mayores prolonguen su independencia.
 
Con respecto a los resultados del proyecto y, ambiciosamente hablando, se podría llegar a innovar en productos y espacios de vivienda pensando universalmente, para que en un futuro no se tenga que pensar en un espacio que esté diseñado  especialmente  para el adulto mayor.  Incluso se podría llegar a generar un cambio en las políticas públicas y cambios en la normativa de viviendas; que exista una normativa en la importación de productos de adultos mayores al país.
 
De acuerdo a la profesora,  ese es otro problema;  la mayoría de los productos que llegan para adultos mayores tienen una base antropométrica distinta a la antropometría chilena, por lo tanto, siempre tienen que adaptar los productos, pues no hay una normativa vigente.
 
“Es muy ambicioso, podríamos llegar a innovar con productos, con el tema de los espacios, quizás hacer pautas y guías antropométricas para diseñar una vivienda; si una silla de ruedas entra en una puerta de 90 centímetros ¿Por qué siguen haciendo puertas de 70 centímetros? Si pasa esa silla de ruedas, pasamos todos los demás. Más allá de inclusión, Estamos pensando tan universalmente que sacamos lo que no está dentro de los parámetros”. 
 
El estudio es financiado por la Dirección de Investigación Científica y Tecnológica, DICYT, de la Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Santiago de Chile.
 
 
Por Constanza Espinoza Morales