La estrecha relación de la actividad física y la salud integral

Nov
13
2017
Antonio García-Hermoso, académico de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física, el Deporte y la Salud de la Facultad de Ciencias Médicas de nuestra universidad asegura que mediante rutinas de ejercicio específicas para cada persona, se pueden controlar e incluso frenar algunas enfermedades. El daño que provoca el sedentarismo y los beneficios de ejercitarse durante el embarazo, más una mirada a la investigación científica que está posicionando a la Actividad Física a la altura de la medicina como tratamiento no farmacológico, lo explica en la siguiente nota.

Inició su docencia e investigación en la Universidad de Santiago de Chile en marzo de 2015, cuando se incorporó a través de la Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo e Innovación directamente a la Facultad de Ciencias Médicas. Es Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y Doctor en Ciencias de la Actividad Física y la Salud. Actualmente codirige 5 tesis doctorales  y destaca por los más de 100 papers publicados en destacadas revistas internacionales y su aporte a la investigación, mayoritariamente realizada en la universidad.

Su línea de investigación engloba hábitos saludables, principalmente orientada a actividad física y salud. Para él, el trabajo multidisciplinario es indispensable, en conjunto con otros especialistas de la Universidad también complementa la investigación con temas relacionados a alimentos, calidad del sueño, y todos los aspectos de la salud integral.

Efectos nocivos del sedentarismo

Alertado  por las cifras de obesidad y sobrepeso en Chile, se concentró en investigar el tema. Interés que lo llevó a analizar los resultados del Simce de Educación Física, el cual incluye tanto datos de composición corporal (parámetros antropométricos) como Índice de Masa Corporal. A partir de ello,  está estudiando que además de que la tendencia de la obesidad es a aumentar, la condición física -que es un parámetro fuertemente relacionado con morbi mortalidad-, se está reduciendo. Explica que por ejemplo, niños que no tienen sobrepeso también han reducido su capacidad aeróbica, capacidad de mantener una actividad por un tiempo prolongado y/o la capacidad de fuerza muscular.

Explica que la neurociencia en líneas generales habla de que un aumento de la composición corporal, afecta la cognición, entendida como memoria, atención, incluso rendimiento académico. “Vimos que los niños que tenían mayor índice de masa corporal, tenían menor rendimiento en los puntajes, tanto en lenguaje como en matemática. Entonces, lo que hice fue darle una vuelta a esos resultados y solicité los datos de esos adolescentes, lo que les correspondían a su capacidad aeróbica y fuerza muscular, y vimos que aquellos que tenían mayor fuerza muscular y mayor capacidad aeróbica, contrarrestaban ese efecto negativo de su sobrepeso”, detalla García-Hermoso.

El investigador comenta que esto se trata de una paradoja a nivel mundial que se denomina “fat but fit”, y que se refiere a personas que son obesas o con sobrepeso y sin embargo tienen una buena condición física, mostrándose el rol proyector de la condición física ante el exceso de peso. “Corroboramos que el adolescente pese a ser obeso, si tiene una buena condición física, no está predispuesto a tener un mal rendimiento académico como se ha demostrado en multitud de investigaciónes. Y ello lo hemos demostrado con casi 40 mil adolescentes”, comenta.

A partir de su estudio titulado "Cardiorespiratory fitness and muscular strength as mediators of the influence of fatness on academic achievement”, cuenta que los adolescentes con “normopeso” (perímetro de cintura normal o índice de masa corporal normal), pueden tener una mala condición física. “Lo que hemos visto es que incluso pueden mostrar peor rendimiento académico en comparación con adolescentes con normopeso y buena condición física. Le estamos dando importancia a la capacidad aeróbica como un fuerte indicador ya que puede considerarse como un biomarcador de salud y también de cognición”, explica.

A partir de los datos de la Encuesta Nacional de Salud 2009-2010, tomó la información solo a los adultos mayores y analizó cómo la actividad física y el sedentarismo afecta a la función cognitiva de estos. García-Hermoso explica que el tiempo que pasamos sentados tiene efectos nocivos, facilitando a aparición de enfermedad crónicas no trasmisibles.

Señala que incluso hay estudios que demuestran que aunque se cumplan con las recomendaciones internacionales de actividad física (OMS sugiere 150 minutos de actividad física moderada-vigorosa semanales para adultos) se puede tener mala salud física y mental.

“Quise analizar si el efecto nocivo del sedentarismo afectaba la función cognitiva de las personas adultas mayores (≥ 65 años) y lo que vimos fue que pese a ser activos, esas personas tenían niveles de función cognitiva reducidos. Por lo tanto, la relación no desaparece: a mayor sedentarismo, menor función cognitiva independiente de la actividad física”, dice.

El académico de la Universidad de Santiago explica que en neurociencia hay un concepto que se denomina reserva cognitiva. Eso quiere decir que la actividad que hacemos a lo largo de los años, es una reserva e impacta la cognición a largo plazo. “Mi conclusión de este trabajo es que el adulto mayor tiene que reducir su sedentarismo, y por otro lado incluir actividad física. El mensaje es reducir el tiempo de estar sentado”, puntualiza.

La actividad física es el fármaco del siglo XXI

“No hay fármaco que genere tantos beneficios saludables, y quien lo invente se hará rico”, asegura el experto. Quien además señala que ya es sabido el problema de la obesidad y que para dar respuesta hay que ver mecanismos para combatir esta patología. Sin embargo, reitera que tener mal estado físico también es preocupante: “Ser obeso es malo, pero tener una mala condición física, y que se refleje en un aspecto tan básico como subir y bajar escaleras, también lo es”.

García-Hermoso hace hincapié en el cambio de paradigma que estamos enfrentando en los últimos años, de la mano del entendimiento que el ejercicio físico y los hábitos saludables son la clave para mejorar e incluso frenar el avance de algunas enfermedades, o para disminuir el riesgo de que estas aparezcan.

En relación a esto, cuenta que está colaborando con otras universidades como la Universidad Pública de Navarra en España, Universidad del Rosario en Colombia y la Universidad de Los Lagos en nuestro país, en un concepto que se denomina “medicina de precisión”. ¿De qué se trata? Explica que este concepto funciona  igual que cuando un médico receta un determinado medicamento para un determinado problema. “Estamos intentando abordar el ejercicio físico en este sentido, porque no todas las personas responden a determinado ejercicio de la misma manera”, agrega.

Además, cuenta que hay una tendencia hacia un protocolo de ejercicio que se denomina HITT (High Intensity Interval Training). Destaca por ejemplo un estudio de Martin Gibala que demuestra que tan solo con 10 minutos de ejercicio (sólo 1 minuto de ejercicio intenso), se pueden obtener igual o incluso más beneficios en cuanto a salud cardiometabólica que por ejemplo, lo obtenido con pedalear 45 minutos (actividad moderada).

“La vida agitada y la falta de tiempo es una excusa, por supuesto que este es un método que no resultará para todos y tal vez los resultados no serán inmediatos. La ciencia está demostrando que con menos tiempo se puede conseguir buenos resultados, pero hay que llevarlo a Intensidades que son suficientemente beneficiosas para alterar la homeostasis de la persona. Además, es indispensable contar con asesoría experta”, señala el investigador.

Actividad en el embarazo: beneficio para la madre y el feto

Respecto del efecto positivo que tiene el ejercicio físico en embarazadas, el académico aclara que en líneas generales lo que ha trabajado junto con su equipo es que en el segundo y tercer trimestre el ejercicio ligero y moderado está relacionado con menores niveles de diabetes gestacional.

“Este artículo está publicado en una prestigiosa revista británica de ginecología y obstetricia (BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynecology). Incluso señalamos que el ejercicio durante el embarazo reduce en un 31% este problema de la diabetes gestacional, hace que el feto tenga un peso adecuado y favorece un parto natural. También recientemente demostramos cómo el ejercicio físico favorece una reducción de la depresión postparto”, detalla.

Finalmente García-Hermoso destaca la labor de su equipo y cuenta que intentan hacer de lo teórico algo práctico y por ello abordan temas que tengan incidencia en la sociedad y la investigación que desarrolla responda a problemáticas del país.

Señala que la Escuela de Ciencias de la Actividad Física, el Deporte y la Salud destaca por su vinculación con el medio e intenta llevar los conocimientos a los colegios, al adulto mayor, etc. “Es una de las escuelas con mayor producción científica de la Universidad de Santiago, en calidad y cantidad. Se promueve el trabajo interdisciplinario y se intenta inculcar la investigación científica en los estudiantes. Cada vez se nos toma más en serio, porque también a nivel mundial se está destacando la actividad física y ya no somos los del buzo y las zapatillas”.