Las grandes ausencias del Ministerio de Ciencia y Tecnología

Mayo
23
2017
En el corazón del nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología deben estar las condiciones para potenciar el diálogo entre todos aquellos que realizan investigación en Chile. Es por esto que el proyecto de ley debe ser el punto de partida para una real vinculación entre Estado, universidades, científicos, empresas y sociedad civil.
 
Científicos, empresarios, autoridades de gobierno, emprendedores, miembros de las Fuerzas Armadas, académicos y otros líderes carecen hoy de un espacio y de una institucionalidad para acoger y promover un diálogo colaborativo, que permita no sólo crear una verdadera cultura del conocimiento, sino que también hacer de Chile un mejor país.
 
Tras una larga espera, finalmente se abre una ventana para la colaboración y el debate, ahora que la Comisión de Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación del Senado aprobó en forma unánime la idea de legislar sobre el proyecto de ley que crea el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Se trata de una instancia oportuna para una conversación abierta, de cara a la ciudadanía, en la que también podamos enriquecer este proyecto que crea una nueva institucionalidad.
 
En el corazón del nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología deben estar las condiciones para  potenciar el diálogo entre todos aquellos que realizan investigación en Chile. Es por esto que el proyecto de ley debe ser el punto de partida para una real vinculación entre Estado, universidades, científicos, empresas y sociedad civil.
 
Como planteó la presidenta Bachelet al recibir el informe de la Comisión Presidencial Ciencia para el Desarrollo de Chile, “para que el Ministerio pueda ser útil, tiene que operar en un entorno de redes coordinadas y cooperativas entre todos los actores del sector”. Una nueva cartera servirá de poco si no se propicia algo fundamental para la investigación y la innovación: la colaboración, la confianza y el compartir conocimientos entre científicos, desarrolladores tecnológicos, innovadores, entre otros.
 
Lamentablemente, por razones que desconocemos, las Universidades están fuera de este proyecto de ley, a pesar de que las instituciones de Educación Superior congregan al 80% del recurso humano dedicado a Investigación y Desarrollo (I+D), según la 4ta Encuesta Nacional Sobre Gasto y Personal en I+D (2013). Llegó la hora de definir si las universidades serán consideradas solo para la docencia, dependiendo únicamente del Ministerio de Educación, o si también serán contempladas como instituciones de carácter complejo, cuya razón de ser ha sido históricamente la investigación. Sencillamente, sin investigación no hay universidad.
 
La ciencia es para todos y con todos. El proyecto que se tramita debe consensuar una propuesta país, definir una estrategia a largo plazo conforme para todos los sectores. Necesitamos crear una cultura de la valoración de la ciencia.
 
El proyecto debiera entregar definiciones, considerar la experiencia y el activo científico actual, e incluir a la comunidad en las decisiones del área. Estamos frente a una oportunidad única para pensar el futuro de Chile y nuestra sociedad de manera sustentable, donde los ciudadanos puedan acceder a una ejor calidad de vida y mejores oportunidades.
 
Para nosotros, como académicos de una universidad compleja como la Universidad de Santiago, resulta alentador que el mundo político esté debatiendo y escuchando sobre ciencia y la necesaria institucionalidad para promoverla en bien de Chile. Aun cuando estamos conscientes de que existen ciertos estereotipos que buscan limitar nuestro ámbito de acción al laboratorio y a las bibliotecas, tenemos la responsabilidad de realizar un aporte a la discusión pública del proyecto de ley que crea el Ministerio de Ciencia y Tecnología.
 
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