Protocolo de Nagoya: ¿un resguardo de los recursos genéticos?

Nov
23
2018
La Universidad de Santiago de Chile organizó un seminario sobre el Protocolo de Nagoya, en dónde se intercambiaron y debatieron ideas sobre cómo esta iniciativa, que aún no está ratificada por Chile, puede impactar en la investigación de nuestro país, sus pueblos originarios, flora y fauna.

Este miércoles 22 de noviembre se realizó el seminario “protocolo de Nagoya: ¿cómo afectará mi investigación?”, organizado por la Dirección de Gestión Tecnológica (DGT) dependiente de la Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo e Innovación (VRIDEI) de la Universidad de Santiago de Chile (USACh), en el auditorio de la Facultad de Química y Biología.

La instancia permitió a las y los asistentes poder contrastar y conocer los detalles sobre el mentado protocolo y los efectos que tendrá sobre la investigación y la flora y fauna autóctona de nuestra región.

Las palabras de introducción fueron hechas por Saúl Carrillo, director de la DGT quien dio a conocer, en líneas generales, parte del trabajo hecho por la institución, en donde destacó las 123 patentes concedidas, 12 tecnologías licenciadas con presencia en 27 países.

 

Evidenciando el conflicto

Para hablar del protocolo es necesario, antes que todo, evidenciar el conflicto existente con este tópico. Al menos, así lo cree Loreto Vera quien, como parte de Villaseca Abogados, fue la encarga de introducir al tema del seminario con la ponencia “Recursos genéticos locales y conocimiento tradicional/pueblos originarios ¿Hay una deuda pendiente?”.

Ésta, versó sobre cómo “los estados tienen derecho sobre sus recursos genéticos, pero existe un conflicto entre su conservación y observación del recurso genético vs recurso biológico y, en ello, los protocolos tienen algo que decir”, así lo explicó Vera.

En la misma línea agregó que “la contribución de países ricos en flora y fauna silvestres, y con conocimientos propios de pueblos originarios es muy atractivo para la industria, y puede ser muy útil para la transferencia”, dando cuenta de esta manera de la importancia que tendría en el mercado mundial este tópico

Villaseca añadió que el Protocolo de Nagoya apunta a resguardar recursos y evitar que otros se los lleven sin recibir réditos como país. Subrayó que el acceso de recursos genéticos en Chile no está regulado, pero es un tema emergente y que tendrá una discusión intensa.

¿Qué es el Protocolo de Nagoya?

Sobre este tema, el abogado Francisco Valverde sostuvo, en pocas palabras, que el mentado protocolo deriva en una propuesta que intenta “reparar una eventual apropiación indebida de los recursos genéticos por parte de terceros”, referente al conocimiento, uso o existencia de algún tipo de especie nativa de los países.

A saber, dicho protocolo –el cual Chile todavía no ha suscrito- refiere principalmente a tres puntos importantes: la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos.

Éste, intenta básicamente que ciertos conocimientos, usos o existencia de flora y fauna nativa no pueda ser utilizada sin conocimiento o socialización de beneficios por parte de las comunidades autóctonas regionales, sin el consentimiento expreso de éstas, así como también de los habitantes de un territorio.

Aun cuando, sobre el papel suene beneficioso, representaría, para el abogado “ciertas problemáticas en torno, no a las aspiraciones, sino al cumplimiento real del protocolo, aun cuando viene a subsanar varias deficiencias del protocolo anterior”.

Para el abogado Álvaro Arévalo, el tema se vuelve aún más complejo por cuanto, “existe una dificultad de poder adaptar este protocolo a la Ley indígena, sumado además al castigo a la biopiratería –que está muy bien- pero se imponen penas demasiado altas. Es necesario seguir revisando el cómo se legislará en Chile con respecto al tema de la propiedad intelectual”.

 

Por Javier Fernández B. 

En la Fotografía Francisco Valverde, abigado.