Vicerrector analiza Proyecto de Ley que crea Ministerio de Ciencia y Tecnología

Ene
20
2017
En entrevista en Radio Universidad de Santiago, el Dr. Claudio Martínez, se refirió a las expectativas del proyecto de Ley que crea el Ministerio Ciencia y Tecnología, la exclusión de la innovación y la baja inversión del PIB en el área.

El pasado 16 de enero la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, firmó el proyecto de Ley que crea el Ministerio de Ciencia y Tecnología en el país, cuya misión será poner el conocimiento, la innovación, las múltiples ciencias y humanidades en Chile “en el centro del modelo de desarrollo”. Esta iniciativa ha generado diferentes expectativas en el mundo científico y académico nacional, quienes esperan ser considerados durante la discusión del proyecto. El Dr. Claudio Martínez, Vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación, se refirió a este hito en el programa “Voces Ciudadanas” de la Radio Universidad de Santiago el pasado miércoles 18 de enero.

Según comentó la autoridad del área en la emisora esta idea es recibida con esperanza, porque el país hace mucho rato está solicitando avanzar hacia el desarrollo, por lo que este ministerio es una estrategia interesante.

“Existe bastante consenso en la comunidad científica y pública general que el ministerio podría ser una herramienta positiva”, indicó.

Lo anterior, debido a que existe una necesidad urgente de cambiar el paradigma económico local, el cual ha estado basado históricamente en los recursos naturales, concentrándose mayoritariamente en la exportación de cobre.

“Si queremos dar un salto hacia el desarrollo tenemos que pasar a un modelo distinto, convertirnos en un país creador de productos con valor agregado ¿Cómo lo podemos generar? y Eso se genera si es que somos capaces de construir una base científica y tecnológica fuerte y sólida, y eso creo que es la tarea pendiente”, indicó la autoridad.

El Dr. Martínez planteó que existe una deuda histórica en este ámbito, pues a nivel de país la ciencia y tecnología siempre han estado relegadas a un segundo plano, por lo mismo, hay una necesidad de construir una base científico-tecnológica sólida, lo que requiere de infraestructura y recurso humano calificado. Sin embargo, con un 0.38% del PIB destinado a esta materia el panorama se torna complejo, pues se requiere mayor inversión país para alcanzar los niveles de países de la OCDE.

Nuestros gobiernos han escogido la ignorancia”

El 8 de noviembre de 2015 la comunidad científica nacional publicó una carta en el diario El Mercurio, titulada “Nuestros gobiernos ha escogido la ignorancia”. En esta misiva, firmada por seis Premios Nacionales y 17 presidentes y altos directivos de sociedades científicas, además de un importante número de investigadores de diferentes planteles de Educación Superior, quisieron manifestar su preocupación por el contexto local en este ámbito.

En la carta se pudo leer: "La comunidad científica chilena está desolada. Y tal como lo han hecho las academias de ciencias alrededor del mundo, debemos alertar a nuestros ciudadanos: nuestros gobiernos han elegido la ignorancia. Han elegido ignorar las voces de la comunidad nacional e internacional y con sus decisiones sumirán también al país en la ignorancia y la pobreza en el más amplio sentido de la palabra", afirmaron.

Ante la pregunta de si este proyecto de Ley era una respuesta a esta misiva, el Vicerrector, quien también firmó este documento, aclaró que esta carta tuvo que ver más con otorgarle la importancia que la ciencia y la tecnología tienen en el desarrollo de un país que con el simple hecho de crear un ministerio para el área.

Añadiendo queChile históricamente no le ha dado importancia, es decir, su clase política no le ha dado importancia al problema de la ciencia y tecnología. Ahora estos eventos recientes, como la carta, en realidad es la sumatoria de muchos otros eventos que históricamente se han realizado. En mis tiempos de estudiante de postgrado en los años noventa, las organizaciones estudiantiles de esa época peleamos por la profesionalización de la labor científica cuando nadie decía esto públicamente. Existen muchos actores anónimos que han presionado en el tiempo por ello, lo que estamos viendo ahora probablemente es una respuesta de la clase política hacia este tema, pero no nos olvidemos que hace muy poco tiempo también se firmó otro proyecto al finalizar el gobierno anterior, que también iba en la línea equivalente”.  

De acuerdo a la autoridad universitaria, esta solución responde a una demanda del país, que permanentemente está exigiendo este cambio.

Rol de Conicyt y de las universidades

El Dr. Martínez resaltó el trabajo liderado por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), que desde 1967 es la entidad responsable de asesora a la Presidencia en materia de desarrollo científico.

A pesar de su valoración positiva de esta instancia, su rol y aporte al país, señaló que dado el crecimiento sostenido de la I+D+i en el país, Conicyt no es capaz de responder a las necesidades actuales, por eso la necesidad de contar con una institucionalidad más robusta que permita mejorar las respuestas a los requerimientos de la comunidad científica.

Respecto al involucramiento de las universidades en este proceso iniciado para contar con un ministerio en la materia, sentenció que falta que las instituciones de Educación Superior sean consideradas en el proceso de discusión, ya que son actores claves, concentrando casi el 90% de la investigación que se realiza en Chile.  

“Las universidades tienen una mirada que va más allá del gobierno de turno, tienen una mirada vinculada con la academia internacional por los nexos que se tiene con los centros internacionales y, por lo tanto, tienen esta capacidad de adelantarse a los grandes problemas. Nos sentimos un poco fuera de esta discusión porque no hemos sido invitados al debate formalmente como instituciones”, comentó.

Para finalizar, se refirió a la exclusión del ámbito de la innovación en el futuro ministerio y también al perfil del ministro, el que considera debe ser una persona de la academia que tenga un buen manejo político en un país donde la ciencia y la tecnología no mueven votos.

Por Valeria Osorio